Tristán se ha dado cuenta de una cosa bien extraña: las hojas del árbol del jardín están transformándose en billetes. Intenta explicárselo a sus padres, siempre angustiados por los ahorros, pero no le hacen ni caso.
Repentinamente, Tristán es rico. Claro que no puede celebrarlo con nadie.
UN CLÁSICO INFANTIL, TIERNO Y MORDAZ, SOBRE LA CEGUERA DEL MUNDO ADULTO