Un libro de poemas que se lee como una novela; no en balde el autor nos avisa al inicio: «Todos los personajes y lugares, reales o ficticios, aparecen como lugares y personajes de ficción». Cada texto es una viñeta en un tapiz de escenas narrativas donde colapsan la ruina y el horror, la ciencia-ficción y sus extrañas metamorfosis, el insecto de Kafka y las antenas de Cronenberg.
Aunque es conocido sobre todo por sus novelas, la poesía es el punto de partida del proyecto literario de Justo Navarro y está en el origen de su sentido de precisión estilística. Además, su labor como traductor de autores como T. S. Eliot, Borges o Virginia Woolf, se refleja en una sensibilidad literaria muy consciente de las posibilidades del lenguaje y de la intertextualidad. Chico católico es un excelente ejemplo de ello.