La historia comienza con una niña desanimada por las sombrías predicciones de su hermano sobre el futuro. Pero su abuela le ofrece un consuelo inesperado: no existe un único destino escrito, sino tantos futuros como podamos imaginar. A partir de esa idea, la protagonista despliega un torrente de posibilidades creativas y divertidas: un futuro en el que todos los días es Navidad, otro en el que los robots hacen los deberes por ella... Imaginar futuros maravillosos puede ser, al fin y al cabo, esperanzador, un buen remedio para su desconsuelo.
Con su inconfundible mezcla de filosofía y humor, Shinsuke Yoshitake construye un auténtico antídoto contra la ansiedad infantil ante lo desconocido, animando a los lectores a ampliar la mirada y a descubrir que siempre puede haber algo mejor a la vuelta de la esquina.