Este libro reconstruye la experiencia de los llamados “curas liberales” en la archidiócesis de Toledo durante el Trienio Liberal (1820-1823) y analiza cómo fue reinterpretada y castigada en la restauración absolutista. Lejos de designar un grupo homogéneo y doctrinalmente coherente, el término alude a sacerdotes que no vieron incompatibilidad entre catolicismo y Constitución, entendida como garantía de orden, moralidad y protección de la religión. A partir de expedientes judiciales y eclesiásticos, prensa y textos de la época, la obra revela un clero atravesado por tensiones, debates y prácticas diversas. Estos sacerdotes, insertos en sus comunidades, defendieron el régimen constitucional como deber cívico y pastoral, desplegando formas plurales de compromiso que desmienten la imagen de una Iglesia monolítica. El estudio sigue el ciclo completo del fenómeno —emergencia, persecución y silenciamiento— hasta la década de 1830, mostrando cómo la represión absolutista transformó conductas y palabras en delitos, y fijó una memoria estigmatizadora. Más que heterodoxos marginales, estos curas encarnaron una vía de reforma religiosa y política cuya huella fue borrada, pero que este libro contribuye a recuperar con rigor y originalidad.