Érase una vez una princesa a la que le encantaba comer, pero a la que siempre, después de cada comida, le daba hipo. Su hipo era tan grande que daba saltos en su silla. Un día, su amigo, un listo ratón, intentó ayudarla para que este hipo desapareciera… Juntos lo intentaron de mil maneras… hasta que encontraron la solución en el lugar más seguro de todo niño y niña. ¿Sabes cuál es? Descúbrelo junto a la princesa y el ratón.