Este manual disecciona la urgente necesidad de abordar la emergencia climática no solo como un reto ambiental y técnico, sino también social y económico para disminuir las desigualdades sociales. La transición energética se ha contemplado como un proceso económico gestionado y dirigido por intereses privados, olvidando que su principal función debe ser la de un servicio público garantizado. El cambio de modelo energético debe suponer una transformación del paradigma en la forma de entender y de relacionarnos con la energía y tiene que ser un motor para una transición más profunda que la que supone la mera sustitución tecnológica.
Fernando Ferrando e Ismael Morales escriben con la convicción de que la transición ecosocial es una exigencia energética, pero también una oportunidad para ilusionar, crear comunidad y empoderar a la ciudadanía, generar empleo de calidad y abrir la participación con criterios de equidad e inclusión. Porque los cambios no serán factibles mientras sigamos considerando la energía como un negocio y no como un bien de primera necesidad, que debería llevar implícita su consideración como un bien de utilidad pública.