Hay libros que nacen de una certeza. Inventar la alegría nace de una pregunta: ¿es todavía posible celebrar la vida después de haber conocido la herida? José Sarria responde con un poemario luminoso y profundamente humano que convierte la alegría, no en una forma de ingenuidad o consuelo, sino en una elección consciente frente al tiempo, la pérdida y nuestra inevitable fragilidad. En sus páginas, la infancia, el Mediterráneo, el amor, la memoria, la belleza y el asombro trazan una geografía íntima donde lo pequeño —el canto de un pájaro, el olor del pan, una sonrisa, la luz sobre el mar, unas cerezas de junio— puede contener el misterio entero de la existencia.
Dialogando con Camus, Borges, Whitman, Kavafis, Margarit o Zambrano, Sarria propone regresar a una mirada anterior al desencanto: aquella que todavía sabe descubrir lo extraordinario en lo cotidiano. Porque inventar la alegría no significa ignorar la oscuridad, sino aprender a reconocer la luz que permanece. Y acaso este libro sea precisamente eso: una invitación a abrir los ojos y descubrir que, pese a todo, la vida continúa siendo digna de celebración.